Mi remera de Bestia Bebé

Me invitaron de Artezeta para hablar de mi remera rockera. El texto, acá: http://artezeta.com.ar/un-gordo-fluor/ Y la remera, acá:


Entrevista en T&D Radio

Me entrevistaron. A Víctor Maytland, César Jones y a mí. Hablamos de porno, claro. Fueron pibes de TEA para T&D Radio. Siempre les dije que "sí" a los estudiantes. Y siempre les voy a decir que "sí". Yo estaba afuera, en la calle. Estaba en La Plata. Ese día se pasó El Blues de los Plomos en FESAALP y había ido a hacerle el aguante a la película. Tocó León Gieco. A la vuelta, comimos pizza en Club Piedras (unas individuales muy ricas, por cierto). Al otro día, el audio estaba colgado.

Mención en columna del Diario Vox por nota de Tony Hawk

En una columna del Diario Vox, Martín Lubowiecki menciona la nota que le hice a Tony Hawk en el Suple NO, de Página12.

TOP 10 Él mató a un policía motorizado

Un blog, próximo a salir, me pidió una selección con los que, a mi criterio, son los 10 mejores temas de la banda Él mató a un policía motorizado. Acá va mi selección: 

TOP 10 de temas de Él mató a un policía motorizado
Por Hernán Panessi

1. Navidad en Los Santos (http://elmatoaunpoliciamotorizado.bandcamp.com/track/navidad-en-los-santos)
2. El día del huracán (http://elmatoaunpoliciamotorizado.bandcamp.com/track/el-d-a-del-hurac-n)
3. El último sereno (http://elmatoaunpoliciamotorizado.bandcamp.com/track/el-ltimo-sereno)
4. Sábado (http://www.youtube.com/watch?v=9bDArvi0TX8)
5. Amigo piedra (http://elmatoaunpoliciamotorizado.bandcamp.com/track/amigo-piedra)
6. Viejo ebrio y perdido (http://elmatoaunpoliciamotorizado.bandcamp.com/track/viejo-ebrio-y-perdido)
7. El rey de la TV italiana (http://elmatoaunpoliciamotorizado.bandcamp.com/track/el-rey-de-la-tv-italiana)
8. El fuego que hemos construido (http://elmatoaunpoliciamotorizado.bandcamp.com/track/el-fuego-que-hemos-construido)
9. Mi próximo movimiento (http://elmatoaunpoliciamotorizado.bandcamp.com/track/mi-pr-ximo-movimiento)
10. Chica de oro (http://elmatoaunpoliciamotorizado.bandcamp.com/track/chica-de-oro-2)

Relevo de mis apariciones televisivas

Hoy por la tarde, hablando con el agente de prensa de Pony, recordé mis apariciones televisivas. Le pasé, a modo de clipping, estos links.

Telesur - Cine fantástico y bizarro (2011): https://www.youtube.com/watch?v=j2GDQn8FgOQ 

Desayuno Americano - ¿Qué son los nerds? (2012): https://www.youtube.com/watch?v=Q4gg4UjL_gM
Glitz TV - Nerds (2012): https://www.youtube.com/watch?v=DjDhzC_ilcY
INCAA TV - Making of Goretech (2013): https://www.youtube.com/watch?v=uodRNGEpAtA
CQC #1 - Porno industria nacional (2013): http://www.eltrecetv.com.ar/cqc-2013/pornografia-industria-nacional-primera-parte_064020
CQC #2 - ¿Qué porno miramos? (2014): https://www.youtube.com/watch?v=GAP9LJPjYLw
Infobae TV - Periodismo Pop, con Juan Miceli (2014): http://www.infobae.com/2014/06/24/1575525-hernan-panessi-hablo-su-libro-periodismo-pop

Entrevista en Es lo que hay (Radio FM Fribuay)

Gol de Di María. Argentina va a cuartos. Mientras escribía la #4 columna de "Messi contra el mundo" para Revista NaN, me entrevistaron en Es lo que hay, por FM Fribuay, radio donde María Florencia Alcaraz, mi amiga y ex-compañera en FAN, hizo radio mucho tiempo. Hablamos de #PeriodismoPop y, además, sobre cuestiones del oficio del Periodismo. El audio, acá. Alguien que quiero y admiro, Lucas Carrasco, compartió mi nota en su blog por lo que, estimo, le gustó. Esa misma tarde me entrevistó un estudiante de TEA. Hablamos de porno por teléfono. Tenía un pelo en la boca. No hay audio.

Entrevista en De Culto por Wan Radio

Jime había hecho un roast beef con salteadito de verduras y lo dejé tibio. En la TV, Terminator II. Segunda nota que me hacen en De Culto, por Wan Radio. La anterior estuve en el piso. ¿El motivo? La Gala VideoFlims. Esta vez, por #PeriodismoPop y telefónica. Una frase: "Prefiero tocar mil culos en lugar del mejor". El audio, acá. Volví al roast beef: estaba delicioso.

Monty Python, humor inglés y sus códigos

El periodista Andrés Kilstein armó un texto sobre los los Monty Python, el humor inglés y sus códigos para el suplemento Sábado, del Diario La Nación. Prestamos testimonio el guionista Juan Faerman, la periodista Fiorella Sargenti y yo. Acá, el texto.

Porno en Clarín

Una noticia curiosa: "Investigadores alemanes dicen que mirar porno reduce el tamaño del cerebro". Por eso, el Diario Clarín me pidió que escriba una columna de opinión sobre los beneficios de ver porno. Acá, la versión online. Lo loco: a Alejandra Maglietti le gustó mi texto.

Porno para todos

Elige tu propia aventura. Dime qué porno miras y te diré quién eres. Lo dice el novelista Robert L. Stevenson: “Sexo: lo que sucede en diez minutos es algo que excede a todo el vocabulario de William Shakespeare”. ¿Cuántas investigaciones hacen falta llevar a cabo para entender lo inmenso y, a la vez, irracional del porno? Las categorías de “bueno” y “malo” vuelven el planeta un lugar gris. Y el porno –siempre- sobresale entre la bruma del pacaterismo: no hace distinción de sexo y raza, es de todos y todas. Ya sea en un cinco contra uno, en un juego de parejas o en el uso que quiera dársele, la pornografía estimula el deseo y crea mundos que se comen a otros mundos. La conformación del tabú avanza en forma paulatina y cada vez son más quienes admiten “mirar porno”. Así, enmohecidos los VHS, cerrados los videoclubs, el porno digital permite dar y recibir. Una verdad: Internet permitió democratizar el placer. Nada enriquece más que el conocimiento y, por cierto, en el infinito universo del XXX viven todas las alternativas –ahora, a un solo clic- para elegir tu propia aventura y ser quien quieras ser.

Hernán Panessi

Autor del libro Historia del cine porno y erótico en Argentina (Editorial Cuarto Menguante) que saldrá en octubre de 2014.

Entrevista en Estreno Mundial

Compartí columna con Ayar B. en Estreno Mundial, el programa que conducen Martín Garabal y Trinidad Romero. Justo andaba de invitado el amigo Ariel Martínez Herrera, director de esa perlita editada por VideoFlims llamada Alas. Hablamos sobre glosario porno. Ahí, Ayar admitió que le gustan los videos donde las chicas tienen corpiños agujereados en las tetas y Trinidad que, a la hora de ver videos, prefería los de cunnilingus con trama. Imperdible. El audio, acá

Entrevista en Radio y Punto

Me entrevistaron en el programa Capitán Misson de Radio y Punto. Hablamos de porno. Así titularon la nota: "En un set de filmación, un culo es como una zapatilla". Acá, el audio.



Nota de tapa por los 25 años de Los Simpson en La Cosa

Nota de tapa por los 25 años de Los Simpson en la revista La Cosa de abril 2014.


¡Ay, caramba! Iba a pasar y pasó: llegó el 25º onomástico de la serie de animación más importante de todo occidente y, claro, nos sumamos a los festejos. Por eso, Hernán Panessi, quitándose las vestiduras de fan, enarboló una posible teoría a propósito del éxito amarillo en estas pampas y escribió sobre el particular fenómeno que ocurre a nivel global. ¡De pelos! Que los cumplas feliz, Los Simpson.

“D’oh!”. Camisa blanca, jean azul, zapatos negros, los ojos redondos, una calva con generosos tres pelos, la piel amarilla, la panza blanda, enorme, redonda. ¿Cuántas historias entran en 25 años? ¿Cómo ser el número uno durante semejante cantidad de tiempo? ¿Por qué unos gringos son, al mismo momento, todos y cada uno de nosotros? ¿Quién pensó tamaña muestra de longevidad y perpetuidad? ¿Dónde nace el mito? ¿Ese mito tiene fin? El fenómeno de Los Simpson es inexplicable en su totalidad. Miles de artículos, investigaciones, libros y ensayos han intentado abordar la inmensidad de la serie más popular de la televisión mundial. Homero, Bart, Lisa, Marge y Maggie: el prototipo de una familia media norteamericana. Pero, también, el universo de arquetipos posibles de la humanidad toda.
Y son 25 los años que Los Simpson llevan al aire. Concebidos por Matt Groening como unos cortos de animación emitidos originalmente en El Show de Tracy Ullman en 1987, Los Simpson se convirtieron más tarde en una serie regular de media hora. Picos de audiencia explotaron en la cadena Fox. Y desde allí, la avanzada amarilla por captar la atención del planeta. Arquetipo: patrón ejemplar del cual otros objetos, ideas o conceptos se derivan. Desde los protocolos de consumo, Los Simpson poseen una ambición de la que carecen sus contemporáneos: no se hacen los graciosos, son graciosos. Tienen vocación por el humor y son arquetípicos, por eso gustan. También lo hacen porque ya son un terreno conocido, amigable: ver a Los Simpson –aún repetidamente- es buscar el abrazo, el cobijo caluroso de un ser querido.
Un matrimonio con tres hijos, un perro, un gato y un anciano viviendo en un asilo. Un pueblo ¿ficticio? –Springfield- capaz de albergar a tantos personajes como rasgos humanos posibles: el alcohólico, el policía ineficaz, el abogado chanta, las tías solteronas, el payaso triste, el presentador de noticias acomodaticio, el nerd del colegio, la familia pobre y numerosa, el cantinero avaro, el gordo de las historietas, et al. En esos nervios, en esas ramificaciones de carne, hueso, alma, corazón y tinta, está la sociedad. La Argentina, la estadounidense, la que sea. Ni anacrónicos, ni equivocados: retratan universalidaes. Y de nuevo, los arquetipos.
Hace un tiempo –en un lugar común de la última década- que cierto sector de la sociedad (la misma ejemplificada en forma de dibujo animado) repite una frase como un mantra: “Banco Los Simpson, pero sólo sus primeras temporadas”. Algo pasó. Ese mismo sector adjudica su “defensa a las primeras temporadas” a cierto carácter masivo –careta- del producto. Lo de siempre: cuando es de nicho, es genial. Si es masivo, se abandona. En 25 años no prometieron renovación alguna. ¿Valía la pena? ¿Quién la pidió? ¿Para qué? Pero a Los Simpson les importa poco todo. O, tal vez, por el contrario, les importa mucho todo: cualquier hecho coyuntural de envergadura es tratado bajo su lupa –como Saturday Night Live, como un noticiero o un informativo más- entronizándolo en cartoon y volviéndolo el doble de famoso: Barack Obama (de hecho, dijo Groening a la Revista Viva: “estoy completamente a favor de Obama”), 24, las boy bands, Tony Hawk, Green Day, Yao Ming, Breaking Bad, Harry Potter o lo que sea. Todo lo que tiñen de amarillo se dimensiona a un carácter sideral. Y sus fanáticos más acérrimos, felices. “Los Simpson son Los Simpson”, replican.
“Ya lo hicieron todo”, es la voz que asoma desde South Park, acaso su competidor más directo. La avanzada de productos como Padre de Familia, Los Reyes de la Colina, American Dad y hasta Futurama democratizaron el reinado imperante de Los Simpson. Sin embargo, la guerra por el territorio del entretenimiento que brindan las series de animación ya está ganada antes de empezar: el plato de los demás fue comer calzones simpsonianos. “Eat my shorts!” para el que venga. Y a pesar de ser una práctica habitual, tras tantas aventuras encaradas, sus últimas temporadas se nutrieron de temas de agenda y cameos de famosos... mucho más de lo normal. Aquí, el testimonio de la victoria de la cultura pop. A la sazón, lo aburguesado no es parte del imaginario simpsoniano: no hay un episodio igual al otro. Desde el corazón del sistema capitalista, siempre habrá una nueva crítica que realizar, un espacio inédito por explorar, un flamante consumo que parodiar, una operación estética para contar lo contado.
Por otro lado, su público le reprochó fuerte el cambio de voces. La ausencia del ahora mítico Humberto Vélez –que en algún momento prestó su voz para la webserie local Alejo & Valentina- se sintió durante un lapso. ¿Por qué se fue? Por problemas de salarios. La posta tomada por Víctor Manuel Espinoza (de seudónimo Otto Balbuena) tardó en encontrar consenso. Y en la voz original, Dan Castallaneta sigue vigente. Sí: cobra $400.000 dólares por episodio y es, desde hace un tiempo, productor de la serie.
Los Simpson sirvieron, además de resultar un poderoso aparato de diversión, para aprender sobre diversas cuestiones. De cualquier situación es posible obtener una risa y una molécula de aprendizaje, reflexión o intercambio sesudo. Esto se debe a la flexibilidad, humildad y virtud en los temas abordados: religión, política, deportes, sexo, autoridades, instituciones, familia, muerte y más. Mucho más. Por caso, la recomendación de un libro interesante llamado “El Evangelio según Los Simpson”, de Mark I. Pinsky, sobre cómo Los Simpson involucran temas de religión y moral a partir de sutiles piezas de propaganda. Otra pata fehaciente de su evangelización: las repeticiones infinitas de Fox y Telefé. En la disputa por la bendición, San Homero Simpson bendijo a nuestra patria. No importa si es mediodía, tarde, prime time o medianoche. Por acá, en su proselitismo, radica la base de su fanatismo.
Ninguna serie cosechó seguidores de tanta variedad, color, edad y religión. La importancia de Los Simpson radica, asimismo, en que logró realizar la idea de transversalidad social. Y la puso en marcha en dos planos: a nivel consciente –sumando voces de todas las franjas etarias y sociales, donde todas se ven interpeladas- y a nivel religioso –nada más incuestionable que la fe, Los Simpson son religión y ésta es de todos-. No importa si se trata de un abuelo del Chaco, un remisero de Gerli, un panadero de Ushuaia o un hipster de Palermo SOHO: en su cosmogonía hay muecas representativas de cada sector. Y de ninguno en particular. Desde acá, su crecimiento en los libretos. De allí, su verdadera inteligencia. Así las cosas, son varias las generaciones criadas al calor de una serie de televisión. Y una es la Argentina permeada por su ficción. ¿O será nuestra realidad la que penetra a la ficción? Como sea: ¿se imaginan un mundo sin Los Simpson? Eso sí sería un “D’oh!”.

Argentina, república Los Simpson
“Soy un Bart Simpson mal dibujado”, cantan los 107 Faunos en “Modelos de prueba”. Una frase concisa para anclar una relación pop. Mientras tanto, Antolín le dedica un tema al capítulo de “Bart, El Temerario” con “El Retador del Peligro”. Ahí canta: “Tomo un atajo con mi patineta/ hacia El Desfiladero voy”. “Como en ese capítulo de Los Simpson donde...”, apunta cualquier criollo en cualquier lugar del país. Es que la referencia simpsoniana terminó volcada a lo artístico pero también al cotidiano. Y hasta sirve para relacionarnos entre sí.
Parando la oreja, prestando atención, la realidad argentina, gajo del mundo, está colmada de elementos amarillos: muñecos Jack, la aparición de una verdadera cerveza Duff, la novia argentina de Matt Groening, peronistas enojados por una referencia poco feliz, remeras de todo tipo fatto in casa, un jujeño poniéndole la voz a Krusty y a Abe Simpson (Sebastián Llapur), los memes viralizados por Taringa! y redes sociales varias, el documental sobre los 20 años (The Simpson 20th. Anniversary Special – In 3-D! On Ice, dirigido por Morgan Spurlock, con sus visitas a Parque Chacabuco, San Telmo y Caballito en búsqueda de señales de simpsonmanía), las referencias gastronómicas imposibles (Tomaco, pizzas y pastas, La Pancha de Moe, etc), las líricas rockeras (Viejas Locas con “Homero”, Intoxicados con “La vela”) hasta en los graffitis callejeros (el Homero cantando del video “Sentado en la esquina” de La Piedra Urbana, el Gordo Toni de Barrancas de Belgrano, el mural de la cancha de Huracán de Tres Arroyos con todos los personajes).
Y el dato duro provisto por Google Stats no deja espacio para la duda: la palabra “Simpson” es más buscada en Argentina que en ningún otro lugar del mundo. Hasta hay quien dice que por acá, los norteamericanos amarillos son mucho más famosos que por allá. Dato para reír un rato: darle like al fanpage “Homeros Falopa”. De nada.

Susana Giménez, el porno y Los Simpson
“Ay, de sólo pensar en esa dulce, dulce figura”, desliza un Homero erotizado por, sí, un contorno de jalea. Y no es debido a sus habituales topless en Punta del Este ni a sus fotos eróticas para la Playboy Argentina del año ’85 que una Venus nac & pop hizo su aparición en Los Simpson. En el episodio “La Hoguera de los Manatíes”, de la temporada 17, Susana Giménez tuvo un cameo estelar. Y caliente. En tal episodio, Homero contrae una deuda con la mafia y para saldarla deberá prestar su casa para filmar una película pornográfica. Entonces, en una escena, hay dos señoritas a punto de entrar en acción hasta que irrumpen Lenny y Carl. “¡Oh, por Dios! ¡Susana Giménez!, exclama Lenny al ver a una de las actrices. La explicación que resuena con mayor fuerza a esta participación bizarra de “Su” es la que Marina Huerta, directora de doblaje de Los Simpson en español, invitada al legendario programa de la diva, mantuvo un diálogo ameno con Susana Giménez. Dicen que en el off habría circulado una promesa de incluirla en algún capítulo. Y efectivamente, cumplió. Susana Giménez, la estrella porno de Los Simpson. Como curiosidad, Telefé, canal que históricamente emitió Los Simpson en Argentina, corta esta escena en sus repeticiones.

Argentina en Los Simpson

Capítulo: La Casita del Horror II (Treehouse of Horror II, 1991)
Referencia: Abrazo de representantes de Inglaterra y Argentina en las Naciones Unidas.

Capítulo: El heredero de Burns (Burn’s Heir, 1994)
Referencia: Krusty cuenta que tomaron Las Malvinas.

Capítulo: Bart contra Australia (Bart vs. Australia, 1995)
Referencia: Señalan a la Argentina en un globo terráqueo.

Capítulo: El viaje misterioso de nuestro Homero (The Mysterious Voyage of Homer, 1997)
Referencia: Nombran a Los Pimpinela. Otro de los guiños del doblaje latino.

Capítulo: El anciano y el estudiante con malas calificaciones (The Old Man and The “C” Student, 1999)
Referencia: La representante olímpica de Argentina en los Juegos Olímpicos propone a Buenos Aires como organizador.

Capítulo: La agridulce Marge (Sweets and Sour Marge, 2002)
Referencia: “¡Para que aprendas, Bariloche!”, grita un llenísimo Homero. No aparece en el audio original.

Capítulo: La décimo tercera casa del horror de Los Simpson (Threehouse of Horror XIII, 2002)
Referencia: “Amorsis” y “Soy el más gato” como homenaje a ¡Mariano Martínez!

Capítulo: Krusty va a Washington (Mr. Spritz Goes to Washington, 2003)
Referencia: Palito Ortega como ejemplo de política.

Capítulo: Hoy soy un payaso (Today, I Am a Clown, 2003)
Referencia: “Argentina debe devaluar para pagar su deuda”. Fuerte.

Capítulo: La presidenta usaba perlas (The President Wore Pearls, 2003)
Referencia: Lisa, la Eva Perón (ojo, de Alan Parker) de allá.

Capítulo: La hoguera de los manatíes (Bonfire of the Manatees, 2005)
Referencia: ¡Susana Giménez! (Ver: “Susana Giménez, el porno y Los Simpson”.)

Capítulo: Rafa, el elegido (E. Pluribus Wiggum, 2008)
Referencia: “Me gustaría una dictadura militar como la de Juan Perón”. ¿Fuerte? ¡Fuertísimo!

Capítulo: Campeones Olímpicos (Boy meets Curl, 2010)

Referencia: Argentina sale tercera en los Juegos Olímpicos.


Jessico en La Pesada del Doc

Presentamos Jessico junto con Alejandro Arias, su director, en el Auditorio de Radio Nacional, con motivo de La Pesada del Doc. Acá, el video.

Cumplimos un año con FAN, el programa

Por el año de FAN, nos entrevistaron en la Revista Long Play. Una baja: Flopa. Una alta: Hitoshi. Y un proyecto que es mejor que todos nosotros juntos.

"Intentamos dejar algo", menuda tarea.

Cinco años de VideoFlims

Cinco años. Una vida. Nada.

Nos entrevistaron por los cinco años de VideoFlims. Hablamos de autogestión, cine independiente, zombies, cine de género, movidas, bajo presupuesto, dificultades y desafíos en general. La nota salió publicada en el sitio Notas.org.

"VideoFlims es mejor que todos nosotros", dice el título. Y tiene razón.

25 años de Los Simpson

En abril, vi, escribí y hablé mucho sobre Los Simpson. Acá, una nota por sus 25 años que escribí para el Suple NO, de Página/12. Quedó pendiente una charla con Sebastián Llapur, el argentino que pone la voz para varios personajes, pero nos falló el Skype.

Seremos como Homero


El fenómeno catódico de Los Simpson es tan inabarcable como inexplicable. ¿Cuántos universos posibles entran en esa entelequia llamada Los Simpson? Y son 25 los años que la serie más popular de la televisión mundial llevan al aire. Así, un matrimonio con un nene, dos nenas, un perro, un gato y un anciano viviendo en un asilo torcieron la vara del entretenimiento. Ahí, un pueblo –no tan- ficticio es capaz de albergar a tantos personajes como rasgos humanos posibles: el policía chancho, las tías incogibles, el nerd del colegio, el bullying-master de papás separados, el gordo de las historietas y más. Y en esas ramificaciones de carne, hueso, cuatro dedos, alma, corazón y tinta amarilla, está la sociedad. La criolla, la norteamericana, la que sea. Ni anacrónicos, ni equivocados: Los Simpson retratan universalidades.
En un lugar común de la última década, cierto sector del público repitió como un mantra una frase picante: “Banco a Los Simpson, pero sólo sus primeras temporadas”. ¿Cómo mantenerse siendo el número 1 después de tantos años? ¿Se puede permanecer tanto tiempo sin recibir críticas? ¿Cuándo el diamante se convierte en carbón? Ese mismo sector adjudica su “defensa a las primeras temporadas” a cierta caretización del devenir. Como sea, algo pasó. En 25 años no prometieron renovación alguna. La verdad, ¿valía la pena?, ¿quién la pidió?, ¿para qué? Pero a Los Simpson no les importa el qué dirán. “Ya lo hicieron todo”, es la chicana que escupen viperinamente desde South Park, acaso su competidor más directo. La avanzada de (¿sub?)productos como Padre de Familia, Los Reyes de la Colina, American Dad y hasta Futurama, en una disputa que volvió a la cultura pop mucho más musculosa, democratizaron el reinado imperante de Los Simpson. Pero el rey sigue siendo rey.
¿Cuáles son los temas abordados? Religión, política, deportes, sexo, instituciones, familia, muerte y más. Y en la disputa por la apoteosis, San Homero bendijo a nuestra patria. No importa si es mediodía, tarde, prime time o medianoche, por acá, en su proselitismo furioso, radica la base de su fanatismo. Sucede que una de las patas mutantes de su evangelización son las repeticiones infinitas provistas por Fox y Telefé (un monumento al tipo que en 1992 sugirió comprar esta serie, por favor). Y los usuarios de Telecentro tienen doble premio: de lunes a viernes a las 19Hs los emite, también, Telefuturo, el canal paraguayo. Una verdad: ninguna serie cosechó tan variados seguidores. La importancia de Los Simpson radica, asimismo, en su idea de transversalidad social. Aquella que puso en marcha sumando voces de todas las franjas etarias y sociales y dándole duro al complejo entramado de la fe. Un dato para nada menor: el pastor argentino Dante Gebel aparecerá en la nueva temporada como una de las estrellas invitadas. Por eso, no importa si se trata de un colectivero de Lanús, de un maestro de Tierra del Fuego o de un hipster que para los martes a la noche en el bar San Bernardo: en su cosmogonía, hay links a cada sector. Y a ninguno en particular.
“Soy un Bart Simpson mal dibujado”, cantan los 107 Faunos en “Modelos de prueba”. Y parando la oreja, la realidad argentina, culo del mundo, está colmada de elementos simpsonianos: la aparición de una cerveza Duff nac & pop, la novia argentina de Matt Groening, peronistas enojados por una referencia a Juan Domingo, un jujeño poniéndole la voz a Krusty, Abe Simpson, Barney y al Jardinero Willie (Sebastián Llapur, el actor con más voces en la serie), el mapa interactivo de Springfield hecho por unos taringueros, las líricas rockeras (del “Homero” de Viejas Locas a “La vela” de Intoxicados) hasta los graffitis callejeros (¡ay!, ese Gordo Tony en Barrancas de Belgrano). Y la información dura provista por Google Stats no deja espacio para titubeos: la palabra “Simpson” es más buscada en Argentina que en ningún otro lugar del planeta. Por el mismo motivo, Lío Messi será parte de un capítulo dedicado al Mundial de Brasil. Y en la misma sintonía, aunque un poco más en el arrabal, en el episodio “La Hoguera de los Manatíes”, Susana Giménez, la diva de la TV local, tuvo un cameo caliente. En ese capítulo, el fenómeno inabarcable se estira cuando Homero contrae una deuda con la mafia y para saldarla deberá prestar su casa para filmar una película XXX. Entonces, en una escena, hay dos señoritas a punto de entrar en acción hasta que Lenny y Carl interrumpen la faena. “¡Oh, por Dios! ¡Susana Giménez!, exclaman al ver a una de las actrices. La explicación que resuena con mayor fuerza a esta participación bizarra de “Su” lleva a Marina Huerta, directora de doblaje de Los Simpson en español, hacia el living más famoso. Dicen que, allí, con las cámaras apagadas, habría circulado una promesa de incluirla en algún capítulo. Y efectivamente, cumplió. En consecuencia, la prueba simbólica que señala a Los Simpson como un fenómeno inexplicable, termina de explotar cual big bang pop creando ese universo posible cuya llave maestra es un gordo, bruto y pelado que, ahora, cumple 25 años en pantalla enseñándonos todo en la vida.


Messi, el mejor de todos

Una defensa urgente a Lionel Messi, el mejor jugador de fútbol del mundo.

El cuello del cisne

Llega el Mundial y Lionel Messi, el mejor de todos, viene de perder en varios frentes con su Barça. De eso, la mediocridad –que se caracteriza por hacer leña del árbol caído- saca pecho y se entroniza en lo que mejor sabe: criticar sin piedad. Aquí, una defensa urgente, innecesaria y pasional.

Por Hernán Panessi

 “Y la pelota es un sentimiento. Y es bueno encontrar alguno despierto.”
Andrés Calamaro en “No tan Buenos Aires” (Honestidad Brutal, 1999)

Anda golpeado, triste, ansioso. Ante la inmensidad de su obra, la ignonimia no permite vaivenes: «Mercenario», le dice a Messi un tipo que, de lunes a viernes, de 9 a 18Hs, se guarda los pedos para no tirárselos en la oficina donde trabaja. Con esto, se le quiere torcer el cuello al cisne. No da, pero éstas son las minucias de los tiempos que corren: un gris -cualquier gris- le puede decir lo que le pinte al uno -al número uno-. ¿Quién lo permitió? ¿Cuándo arrancó este paradigma? ¿Hasta dónde se pliega? ¿Por qué el mundo es malagradecido? ¿Cuál es la herida narcisista que se pretende saldar proyectando frustraciones? ¿Messi es un “mercenario”? ¿Qué es Messi?
Los números de Lionel Andrés Messi Cuccittini en FC Barcelona: lleva jugados, hasta el sábado 19 de abril de 2014, 420 partidos y anotados 351 goles. Tiene un 0.82 promedio de gol. Es decir, casi 1 gol por partido. Arrasador. Ostenta alrededor de 100 récords internacionales: mayor cantidad de goles en un mismo año, único jugador en haber sido máximo goleador y máximo asistente en una misma temporada, único jugador en la historia capaz de lograr en una misma temporada el Balón de Oro, FIFA World Player, el Trofeo Pichichi y la Bota de Oro, entre muchas marcas más. Ganó: Ligas, Copas del Rey, Champions League y cuanto torneo apareció en el apretadísimo calendario europeo. «Mercenario» se anima a decirle la nada a la eternidad.
Y el fútbol con Messi cambió para siempre: con la misma pelota que vienen pateando desde la concepción del deporte en 1863, él hizo otra cosa. Una distinta, única, particular; con formas cuidadas, artísticas, fenomenales. Hace, a la sazón, con lo mismo que todos, algo mejor: la trata como nadie, se enamora de ella, se obsesiona hasta el fin, la maneja como el Romeo más enamorado de todos. Ama cada gajo, cada poro, cada parte de su forma oval, cada pedacito de cuerina. Messi le dio, a este deporte y a todos sus amantes en general, la expresión –más pornográfica que erótica- de la victoria como única forma de vida. La victoria como una demostración de amor. Ahí, se volvió extraclases, un ejemplo para los más débiles, al demostrar cómo un petiso criollito de 67Kg. puede comerse crudas –a pura gambeta y remolino, haciendo uso de una elasticidad mutante- a las fieras más titánicas –duras, férreas, genéticamente ventajosas- del globo. Por eso, en un planeta de mediocres, el pico de su pedo se le pianta por el culo al salame promedio ante un pequeño desliz. En estos meses, Lionel Messi, el más perfecto jugador de fútbol en la actualidad y uno de los más selectos de la historia de la Humanidad, perdió la Santísima Trinidad: Liga, Copa y Champions. Aún así, bien vale el sesgo para pintar este cuadro: Messi es el mejor ganando o perdiendo. Su ADN es ganador; pero los devenires, imperfectos.
Y no se sabe si fue la ciencia o la providencia divina pero Messi es terrícola. Y vaya a saber qué coincidencia cósmica lo hizo nacer en Rosario, en la provincia de Santa Fe. Y vaya a saber qué otra coincidencia –cósmica, geográfica- hizo que Rosario quede entre los 2.780.400 km² de terreno argentino. Sí, Messi –y acá Dios certifica que, a veces, apreta todos los botones juntos- es argentino, aunque bien podría ser español, brasilero o inglés. O alienígena. Pero no, ese enfermo de la caprichosa, ese Oliver Atom de carne y hueso, es argentino. Y hasta la médula. ¿Escucharon alguna vez el acento de cualquier argentino que vivió 15 minutos en Madrid o anduvo de paso por el aeropuerto de Barajas? Ajám. Messi vive en Barcelona desde sus 12 años, y hoy tiene 26. ¿Lo escucharon hablar? Sí, suena más argentino que el mate, que el Diego, que la birome o que cualquier argentino que vivió 15 minutos en Madrid o anduvo de paso por el aeropuerto de Barajas. ¿Qué no canta el himno? ¡Que haga lo que quiera! ¿Lo vieron besarse la celeste y blanca? ¡Eso es amor! ¿Quiénes ponen esas disparatadas categorías de cariño? ¿¡A quién le tiene que demostrar algo, en un universo teñido por la vulgaridad, el tipo que es el mejor en lo que hace!?

Él juega al fútbol, es así. Y ya pasó antes, con ese cosmos malagradecido que siempre bebió del néctar del resentimiento y se animó a criticar algunos aspectos satelitales de D10S: que es mal padre, que se drogó, que es bocón, que esto, que aquello. Mierda, todo es mierda. Ya se lo preguntó y respondió Manu Chau: «¿Si yo fuera Maradona? ¡Sería mucho peor!». Pero Maradona no necesita defensas. Y Messi, mucho menos. Él juega al fútbol, hace lo que quiere y, vaya a casualidad, es el mejor. «Mercenario», dice un gris cualquiera mientras se pierde en la bruma de sus propios flatos llenos de desayunos de Burger King y mediodías de comidas compradas en un chino de esos que venden alimentos por kilo. La ignonimia no se toma licencia: «¿Si yo fuera Lío Messi? ¡Sería mucho peor!». Entonces, pese al absurdo previsible de la pavada, el cuello de este cisne –que anda golpeado, triste, ansioso- se dobla pero no se rompe: aunque lo quieran ver muerto, ese cisne sigue siendo el mejor de todos.

Pornofútbol

Escribí un texto para el Filhos Nuestros del Suple No, del Diario Página/12. ¿Maradona financiado por el porno? Mirá:

Las medias lo delatan: ese no es el Diego. Las piernas como macetas, la celeste y blanca haciendo percha en una panza de bomba atómica, la melena enrulada al viento, la finísima estampa de crack. A su lado, dos rubias presumen el inicio de algo grande. Todo parece coincidir. Sin embargo, esas medias no son las de la Selección Argentina. Y no, no es el Diego sino que es Ron Jeremy quien, vestido del mismísimo D10s, se emperna furioso, con una amarillísima banana incluida, a Cicciolina y Moana Pozzi, dos actrices míticas de los irreverentes años ochenta. En Cicciolina e Moana ai Mondiali el “Un’estate italiana” de Italia ’90 lo canta erguido un gordo bigotudo de pene imposible. Ahí, entonces, el porno y el fútbol se entronizan bajando muñecos de la talla de Lothar Matthäus, Ruud Gullit o, era lógico, el Dieguito subcampeón y puteador.
El pornofútbol da sendas muestras de maridaje cuando, en cada Mundial o competencia internacional, las pornstars se ponen mimosas mandándoles mensajes a sus seleccionados. Y es posible que el caso más emblemático sea el de la blonda y tetona Virginie Gervais quien, entre films de Marc Dorcel y portadas de la FHM, se daba espacio para pispear la Eurocopa 2012 y pronosticar -en sus mismísimas bubis- los resultados de sus equipos favoritos. O en aquel cinco contra uno del volante central Ever Banega: una pajita a puro Xvideos.com. Por caso, ¿integrará la lista final de Sabella? Es muy posible. Y los que sí integran la lista definitiva -de onanistas cachados por hackers y botineras deseosas de botín- son: Ronaldinho, Mauro Zárate, Jonathan Maidana, Gio Dos Santos, entre otros. Y en una referencia pop y viscosa, la modelo criollita Mariana De Melo era quien se adjudicaba el apetito erótico del 10 brasilero más dientón de todos. Y mediante Internet, emerge la posibilidad genital infinita: videos de gente franeleándose en las tribunas. En esa lógica de lugares concurridos, los grandes de Cali –el Deportivo y el América- hacen de local en el Pascual Guerrero y, allí, en un clip que calienta a la popular, tres bestias juegan al Teto entre césped verde y pelotas color piel. Porque el voyeurismo no conoce de límites. Como tampoco lo conoce la “pobre chica” –las comillas entran o salen a gusto personal- del picante sitio Fuck My Jeans, engullida por un equipo entero. 
Y desde acá, una anécdota para la posteridad: en épocas de su paso por el Sevilla español, Diego Armando Maradona, vía dópings y bardos, fue requerido por el Birmingham inglés. Este club acababa de ser comprado por el millonario editor pornográfico David Sullivan. ¡El Pelusa financiado por el porno! Entonces, cuando finalmente el fútbol iba a darle sentido a la historia de la Humanidad, su pase se cayó: terminó jugando en Newell’s. Y esas piernas como macetas, la panza de bomba atómica, la melena enrulada al viento, la finísima estampa de crack y las dos rubias a su lado, con la misma pornografía de un Ron Jeremy sin banana amarillísima y casi nada anacrónico, siguieron vigentes como siempre.

Entrevista en Indie Cine

Me entrevistaron por los cinco años de VideoFlims. Dije esto: 

¿Cómo surgió la idea de VideoFlims? ¿Cómo arrancaron?

VideoFlims surge desde la necesidad de mostrar películas que antes no tenían llegada. Emerge, también, a partir de una falencia de mercado: el cine verdaderamente independiente fue, en forma sistemática, menospreciado. No teníamos idea de nada y, aún así, nos mandamos en un mercado que desconocíamos. Así, VideoFlims, con su prepotencia de trabajo, intentó, intenta e intentará poner al cine emergente en un lugar de importancia. Aparecimos de forma inconsciente, autoeditando nuestras propias películas, pero con el tiempo nos fuimos profesionalizando y armando una propia red de distribución. VideoFlims, más que un sello, es la plataforma donde obramos como gestores culturales.

¿Cuales fueron sus primeras películas?

Los primeros títulos editados tuvieron que ver con nuestra propia coyuntura. Comenzamos sacando nuestras películas (las de Fomento Producciones, por ejemplo) y las de amigos (FARSA Producciones, Paura Flics, etc). Paulatinamente se fue acercando mucha gente y así se fue conformando el catálogo. En los primeros títulos hay algunos hoy discontinuos como la webserie Plan V y Sádica 3 de Pablo Marini (director de 2 Locos en Mar del Plata y miembro fundacional de VideoFlims). Además, sacábamos compilados con cortos –los recordados Uy Qué Loco!- con los cortos de Esteban Rojas, César Barrangou, SARNA Producciones y varios compañeros más.

¿Cual es el criterio de selección de las películas a editar?

Para que editemos una película debe ser, fundamentalmente, entretenida. Tenemos una línea editorial que se basa en un postulad: si nos gusta, la editamos. Miramos, claro, cómo se ve, cómo se escucha, si está bien actuada, si los rubros técnicos son correctos y tal pero, sobre todo, el pulso está en el ritmo: si nos entretiene, nos garpa. En general, nos seduce el cine de género, las convenciones, el cine fantástico, los mecanismos narrativos del cine clásico y los guiones dinámicos que cuentan historias.

¿Cuales son las dificultades con las que se enfrentan en el día a día?

Las dificultades son varias, pero nos las bancamos. Como VideoFlims es un proyecto que no da plata, todos trabajamos de otras cosas. Entonces, hay cosas que nos cuestan. Minucias del cotidiano como demorar reposiciones, pagar las cuentas y tal. Y nos cuesta, sobre todo, en lo humano. Es difícil consolidar grupos cuando el sacrificio es tanto y tan poco el oro. Igual, pese a todo, considero que VideoFlims es un proyecto exitoso. Pobre, pero existoso. Estamos inmersos en un sistema donde se pondera al éxito en tanto guita. Y no, nosotros no tenemos un peso y somos exitosos igual. ¿Por qué? Porque de la nada generamos una movida enorme, hicimos muchísimo ruido, generamos lazos, viajamos un montón y, sin antecedentes ni siendo empresarios ni teniendo estudios afines, editamos unas 70 películas argentinas. Películas que, sin nuestra existencia, sería imposibles conseguirlas en DVD. Por otro lado, la batalla contra Internet ni la emprendimos: subimos nuestras propias películas a Internet, nos autopirateamos. Fue, a otra cosa. Igualmente, pese a todas las tribulaciones posibles, le ponemos el pecho: así es tener un proyecto independiente. Tiene muchas cosas buenas, algunas no tanto, pero siempre hacemos la nuestra.

¿Se puede conseguir alguna de sus pelis en Rosario? 

Oficialmente no tenemos ningún punto de venta en Rosario. Sin embargo, si se juntan varios amigos y nos piden un par de películas, podemos enviárselas por correo, que es lo que habitualmente hacemos con todo el país. Para eso, pueden escribirnos acá: ventas@videoflims.com.ar

¿Cuales son los planes a futuro para VideoFlims?
 


Fundamentalmente, seguir bancando a las nuevas generaciones. Embarrándonos las patas en busca de nuevas gemas, de proyectos jóvenes que anden con ganas de hacer ruido. Nos interesa mucho la cuestión generacional: donde haya pibes filmando cosas divertidas, allí estaremos nosotros para hacerles el aguante. El contrato con nosotros mismos, en ese sentido, es muy sólido. Por otra parte, tal vez en un momento, por un tema de obsolescencia, dejen de aparecer los DVDs y los formatos físicos en general. Igual, estaremos en la forma que mejor nos sale: de gestores culturales. Porque eso, en algún punto, es lo que más somos.

Mondo Macabro

Escribí una nota sobre la historia del mítico videoclub Mondo Macabro para el #18 de la Revista Irrompibles.

Mondo Macabro, una historia posible

Friquismo, cultura alternativa, placeres de orillas. La calle Corrientes tuvo, durante mucho tiempo, dos paradas obligatorias para los inconformistas: Camelot Cómics Store y Mondo Macabro. Ambas –piedras fundamentales del delirio- sumaron a la construcción del imaginario contracultural de los ’90 y ‘2000. Aquí, entonces, el recuerdo al videoclub especializado en cine extraño más importante del país. | Por Hernán Panessi (@hernanpanessi)

El Godzilla está ahí: tieso pero amenazante, polvoriento pero vivo. Enquistado en lo más profundo de la Galería del Óptico, en Av. Corrientes al 1200, entre vinilos y gafas, un Godzilla verde de dos metros. El aire caliente expulsado por los aires acondicionados de los locales da justo en la frente de cualquier fisgón: la galería no invita a entrar. Pese a todo, el público siempre buscó maravillarse. Y para eso, ¿qué mejor que un Godzilla verde de dos metros en la puerta de un local pintado con monstruos imposibles? Ahí funcionó el videoclub más importante para todos los amantes del terror, gore y cualquier deformidad o rareza cinematográfica existente. Un espacio de resistencia para la cultura subterránea, alternativa y de márgenes. La sensación de infinito latía en Mondo Macabro. Fue un lugar donde pararon luminarias del cine, la música, la historieta, el periodismo y la literatura. Un lugar donde jueces alquilaban porno y ancianos, films tóxicos. Y en medio, mucha cinefilia.
¿Estrenos? No, los estrenos estaban en Blockbuster. Corría el año 1993, donde conseguir material raro era toda una odisea. Circulaban pocos tapes piratas y, para conseguir joyas internacionales, había que contactar a los propios realizadores. Mientras tanto, los videoclubes cerraban y abrían las canchas de paddle. El boom era otro. A contramano, un grupo de amigos se la pasaba hablando de cine extraño. Hasta que un día, la necesidad por mover aquello trajo una idea ambiciosa: “¿Y si juntamos nuestras colecciones privadas y las ponemos en alquiler?”. Así fue. Por eso, con un total de 500 películas, parte el mito: nace Mondo Macabro. Fueron cinco miembros fundadores, entre los que estaban el periodista y productor Axel Kuschevatzky y Uriel Barros, que fue quien perduró hasta el último de los días.
Para su fundación, Mondo Macabro tuvo una influencia directa: las Noches Bizarras que organizaba el mítico Fabio Manes, ocurridas en la misma galería donde finalmente estuvo el videoclub. Nombres como Octavio Fabiano, Fernando Martín Peña y Diego Curubeto eran quienes movían los hilos de un cine disidente. Y desde allí, la novedad. “Bizarro” era una palabra que circulaba por esos círculos. Bizarro, que para el diccionario es: valiente, temerario, sagaz. Asimismo, “Bizarre” estaba escrito en las carátulas porno y sonaba como estrambótico. Y lo estrambótico, gustaba. De hecho, por un momento el local iba a llamarse “La tiendita del horror”, nombre que finalmente fue desestimado por naif. ¡Bizarro! Circulaba mucho, asimismo, la palabra “Mondo”. Mondo: sub-género que mostraba cómo se vivía en las sociedades más pobres, pero siempre mostrando sus lados más enfermos. Y eso, también gustaba. La idea era que el proyecto terminase con doble “O”: O-O. ¿Mondo Bizarro? No, ya lo habían usado Los Ramones. Hasta que un amigo de la banda, llamado Nicolás López, sugirió el nombre: Mondo Macabro. ¡Ping! ¡Púm! ¡Pan! Y de ahí, a la eternidad.
En los años noventa, los mismos responsables de Mondo Macabro abrieron otro local en la galería: Mondo Erotika, un lugar para conseguir pornografía y cine de diversas genitalidades. Al notar que era la misma gente que entraba a ambos comercios decidieron alquilar el lindero, tirar la pared y anexarlo. Y la historia se expandía. Su público, entonces, podía encontrar cine musical, terror, documentales shockeantes, films de culto, autores consagrados, truculencias varias y ahora, además, porno.
Lo dicho: muchas fueron las luminarias que pasaron por Mondo Macabro. Nombres como Pipo Cipolatti, Dee Dee y Marky Ramone, Santiago Segura, Ingrid Pitt, Tito Torbe, los Massacre, Lance Henriksen, Marcelo Pocavida, Kato “El Ninja Blanco” y muchos más. De hecho, bandas como los Babasónicos, llevados hasta allí por Daniel Melero, tomaron mucho de su imaginario: de lesbianas vampiras asesinas hasta Russ Meyer, de las go-go dancers hasta las películas de motocicleta. Todo quedó impreso en sus primeros discos. Se alquilaban videos, se tomaban los audios, terminaban en sus CDs. Mondo contribuyó a las búsquedas inconformistas. Quedarán para siempre los bateas repletas con sub-géneros de sub-géneros: de nun-exploitaition hasta nazi-exploitaition, de satanismo hasta nudies, todos con sus respectivas reseñas anárquicas en los cartones. Hasta el día de su cierre, el fichero de socios tenía unos 5800 nombres.
Fueron 18 años de historia. Una galería de personajes freaks, un tendal enorme de referencias imposibles, cantidades monumentales de horas en cintas de video, incontables héroes del underground que pisaron su espacio vital. Su cierre fue una herida, como la dejada por el final de Camelot Cómics Store, que la contracultura aún no sanó. Mondo Macabro cerró en enero de 2011, pero hubo un arreglo: pese al cierre, el Godzilla se mantuvo. Los turistas van a sacarse fotos con él, los nostalgiosos piantan lágrimas en su honor, los curiosos de siempre siguen sorprendiéndose ante su inmensidad. Y él, tieso pero amenazante, polvoriento pero vivo, sigue allí.


Nota de tapa por el BAFICI 16

Hicimos con Luis Paz la nota de tapa por el BAFICI 16. Entre los dos, elegimos un recorte posible -y joven- entre las más de 400 películas del festival.

Acá, mi selección:

El Mercado

Cuando Cumbio, Marulina y Gazabril dejaron de tirarse pasos, el Abasto siguió tirándolos por sí solo. Ojo: así fue siempre. Es que donde funcionaba el mercado, hoy funciona el shopping. Y en su médula, la composición genética de un lugar que albergó a laburantes, malevos, parias, monos, floggers y capitalistas. Un lugar al que no le cuesta nada sacar su chapa: por ahí pasó Carlos Gardel. Por eso, en su mejunje pop, Néstor Frenkel, el Iniesta de los documentalistas criollos, reconstruye la historia del Abasto a partir de la figura del mercado. A la sazón, el apoteótico, faraónico y apocalíptico mercado representa, por un lado, la fina estampa del trabajador noble y sacrificado y, por otro, la musculosa capacidad de tarjetearlo todo en cuanto exista. Por sus paredes, el poeta Fernando Noy lloró poesía, empleados de un festival de cine colgaron sus pósters institucionales y algún que otro confabulador vio al sombrero gardeliano asechando incautos. Entonces, cada vez que alguien evoque la compleja entelequia “Mercado del Abasto”, un sinfín de personajes emergerán de su geografía. Entre tanto, encontró en Luca Prodan a su Roberto Arlt y, con el paso del tiempo haciéndole fuerza, a un tendal de navegantes –esos mismos laburantes, malevos, parias y monos- que resisten el paso del tiempo. “Hoy, el Abasto está mejor, peor, me chupa un huevo”, dice un Pedro Saborido que de barrio sabe mucho. Y mientras tanto, un viejo se prende un pucho cubriéndose con el saco bajo la atenta mirada de ese coloso que albergó, casi sin solución de continuidad, a frutas y verduras con unos pibes tirando pasos. / Hernán Panessi

Fulboy

Suena cumbia y un par de culos bailan. El vestido de héroes en la Primera B es más pesado que en cualquier otro lugar. Sin embargo, lo llevan con soltura. Y en el reverso de Lío Messi, los jugadores de Platense se quitan la ropa para dejar un fútbol desnudo. Fulboy es un documental que no se banca los ornamentos. Por eso tantas bolas, por eso tantos culos. Aquí, las venas abiertas de la profesión develan que, entre tanto ruido, hay silencios. Que pese a las luces, el rock and roll está en otra parte: sí, el fútbol del ascenso es sacrificado. Su devenir dista del mundo Serie A. Y para ilustrarlo, una danza de cuerpos feroces y voces lastimadas figuran los entretelones de un limbo que marida fulgores con crisis de porvenir. Es que, haciéndose espacio por sobre los goles, varones con anhelos de gloria se juegan su futuro en cada pelota, en cada decisión. Entonces, en su afán de cuidar a los suyos, tomarán decisiones arriesgadas –un seguro de vida, de dudosa procedencia, en los Estados Unidos-, buscarán la forma de legarse –vendiendo pilcha por WhatsApp- y llorarán cada vez que no le paguen lo debido –los finales de contratos, para los jugadores con poco rodaje, suelen ser batallas mefistofélicas-. Y mientas los culos sigan bailando al ritmo de cumbia y la caprichosa siga rodando, los jugadores –circunstancialmente de Platense, pero el gesto es universal- darán lo que tengan que dar por sus colores. / Hernán Panessi

G/R/E/A/S/E

En la mueca posmoderna de faltarle el respeto a los gestos canónicos, G/R/E/A/S/E baja la estatua de oro de John Travolta y Olivia Newton-John y la rompe en cien mil pedazos. En un experimento funambulesco, esta mezcla dirigida por el catalán Antoni Finent revuelve en las entrañas de la cultura pop reinterpretando Grease, aquel hitazo del ídem “You’re the One That I Want”. Así, el clásico musical que definió a los años setenta pintando a los cincuenta se convierte en un artefacto drogón circa 2013: hay saltos, cortes, fast-fowards y rewinds. Y mucho de una visión iconoclasta hacia los santitos de adoración kitsch. Así las cosas, la estampa de Travolta se funde y confunde con la de Newton John en un beso impúdico que la vanguardia rupturista le da justo en la boca al cine de corte comercial. El film emprende –en unos veinte minutos al palo- la difícil tarea de mechar una de las obras más vistas de la cosmogonía rock sin que eso signifique abollar del todo los límites de la cordura. ¿La clave? Su búsqueda resulta más sensitiva que narrativa. Por eso, Finent, se erige como artista –¡oh, los artistas!- al confirmar que cada plano retocado es fruto de un trabajo manual inspirado en los collages. Y este ensamble, entonces, haciendo caso omiso a Mamá y Papá Pop, deviene en uno de características psicotrópicas digno de ser acompañado por alguna que otra voluta de humo. / Hernán Panessi

iNumber Number

¿Qué pasa cuando Perros de la Calle conoce a Bad Boys? La respuesta puede no tener ningún gollete. A sabiendas de aquello, el cine sudafricano saca pasta de campeón con iNumber Number, una buddy movie (película de camaradas) con olor a lo mejor del cine hollywoodense. Y, efectivamente, con mucho de Perros de la Calle y mucho más de Bad Boys. Por eso mismo, dados tales antecedentes, en el campo de las convenciones de género, los tiros, las patadas, el compañerismo y las traiciones se ponen a disposición de la aventura. Trascartón, dos valientes policías se meten de encubierto en un convoy mafioso que parece sacado de un film factoría VHS. ¿Con qué objeto se mandan en semejante quilombo? Para dar con un motín millonario que puede salvarles la vida. Y aunque maneje dosis de elementos trillados, la cartografía africana se cuela dándole un toque novedoso: acá no hay lujos, todo se construye desde lo técnico. Así, iNumber Number señala con el dedo bien turgente una industria de márgenes que asoma –más como alternativa que complemento- ante la estandarizada palestra de policiales gringos. Por todo aquello, se pone ochentosa –con sus salidas imposibles, con la plusvalía de la amistad, con los malos más malos nunca vistos jamás- y gana en magnetismo. Por todo aquello, pues, se cuela la intención rocanrolera de este thriller zulú chocándose de cara contra un gigante llamado Hollywood, destruyéndolo y siguiendo de largo en su camino hacia el entretenimiento. / Hernán Panessi

The Punk Singer – A film about Kathleen Hanna

Kathleen Hanna es punk: grita, canta, patalea, pega en los huevos, salta, escribe, corta, pega, llora y vuelve a cantar. Símbolo de la contracultura noventosa, Hanna participó de spoken words (actividad que consiste en interpretaciones donde una persona habla como si lo haría naturalmente), tuvo fanzines, varias bandas (Bikini Kills, Le Tigre, Julie Ruin), fue una de las voces germinales del movimiento “Riot Girrrl” y estuvo cerca de muchachos más o menos importantes para el devenir de la música global (Kurt Cobain, Ad-Rock de los Beastie Boys). Mientras tanto, The Punk Singer – A film about Kathleen Hanna se posa erguido -sobre una pared llena de pósters despegados- como una suerte de Wikipedia musical de todas las actividades del grunge de los últimos veinte años. Así, teniendo como eje principal su lado artístico, el documental entroniza su cadencia en ribetes históricos que incluyen desde fotos y videos hasta testimoniales poderosos (el ejemplo más contundente: Hanna, fuera de los shows, reconociendo la enfermedad que la aqueja desde hace tiempo). Y como un relojito –con cresta colorinche pero prolija- la película recupera la fábula de esta militante del feminismo capaz de mandar a mudar a los “varoncitos” y poner a todas las mujeres delante del show, de la vida, de los hombres violentos e inefables. Y de fondo, suena “Deceptacon” y vuelan sonrisas. Pero detrás de ese fondo, la imagen quimérica de una artista que no dudó nunca en barajar y dar de nuevo. Ni de poner los ovarios donde tenga que ponerlos. / Hernán Panessi 

La versión online, acá.


FAN en el Suple NO

FAN salió mencionado en la nota del Suple NO, de Página/12, donde se habla de nuevas voces en la radio argentina. Una sorpresa.

El texto lo escribió Federico Lisica y dice:

Puede ser un programa que aglutine a la nerdencia como Fan, por Radio LK, o la posibilidad de captar una estación como Radio Universidad de La Plata (FM que propulsa a bandas de la zona y por cuestiones técnicas no podría sintonizarse más allá de la capital bonaerense). 

Pueden leerlo completo, acá.


Crecer, para Lamujerdemivida

Escribí una notita sobre "crecer" en el # de otoño 2014 de la revista Lamujerdemivida.



Crecer

Soy un Bart Simpson mal dibujado. Siempre pensé eso. De chico, cortaba sapos con un Tramontina. Le meaba la puerta a los vecinos. Y si perdía a algo, me agarraba a piñas. De chico, no fui al Nacional Buenos Aires ni tuve de mascota a una tortuga. Fui a un colegio público, me expulsaron y mi perro se murió. De chico, me arrojaba por la ventana del hogar y me dirigía a ningún lado. Con las uñas llenas de mugre, las rodillas peladas y una inocencia -cínica, cruel- a prueba de balas, salía a pelear con algún enemigo que no existía. Y, en cierta forma, todos me festejaban esa rebeldía. Madre, hermano, amigos, vecinos y compañeros de aventura. De alguna manera, ocurría un milagro: no era visto con desdén por cometer esas tropelías. Todo era vivido con cierta impunidad. Una impunidad gozosa, que permitía estirar las alas y planear todo lo que venga. Es que, en la escuela, pese a todo, me iba bien. Y aquello me otorgaba ciertas libertades. Entonces, era un arma de doble filo, una rara avis: un molesto cuyas maestras le ponían “muy bien, felicitado” en una cursiva soñada.
Pero, ¿dónde están aquellos kamikazes que se lanzaban conmigo por la ventana de sus hogares? Crecieron, son hombres, ya no están. Al mirarme en el espejo -uno, que convive con uno y es dueño de la única verdad, que es la realidad- se reflejan ahora las facciones de un adulto. Pero adentro, hay un niño que nunca pensó que podía tener una arruga, ni una cana, ni quedarse pelado. Y tiene todo eso y mucho más. Adentro, aún perdura la mirada de chacal de aquel niño que quiere empuñar un Tramontina para cortar un sapo, agarrarse el pito para mearle la puerta a algún vecino y trenzarse a piñas cuando las cosas no salen como lo planeado.
Hoy salgo a la calle preguntándole a todos “¿cómo va la batalla de nuestras vidas?”. Pero nadie responde. Sólo escucho la sirena de una fábrica o el freno de un colectivo hacinado en hora pico o la mueca de un gesto que ya no está. Uno que -creo- ya no tengo, ni volveré a tener.

Nota de tapa sobre Frank Henenlotter para el Sin Aliento de BAFICI 16

Nota de tapa sobre Frank Henenlotter para el Sin Aliento, periódico de BAFICI.




No hay mucha rosca: en términos groserísimos, en la vida podés ser un conformista, un careta o un trasgresor. Y Frank Henenlotter se inscribió, desde el minuto uno, en el tercer lote. No dudó jamás y todavía anda por ahí con dignidad: gastó zapatillas pateando la famosa calle 42º de Nueva York, hizo una carrera en base al sexploitaition y el gore, y hoy –a sus 63 años- prepara nuevo film sin sexo ni tripas. Una frase que es un pincel: “Lo más hermoso de la Calle 42º era que encontrabas como doce cines en una misma cuadra que sólo pasaban películas sucias, de terror y sexo: era el paraíso”, le dijo Henenlotter al -ahora incunable- #3 de la Revista La Cosa. Es que pudiendo dar el paso firme en el conformismo o la careteada –el lado más obvio: tiene educación universitaria de larga data, es un tipo cultísimo- decidió utilizar a su favor todo el hedor a podredumbre –trasgresora- que emanaban los miles y miles de metros de rollos fílmicos consumidos con voracidad asesina. Y forjar una genética a contrapelo de las convenciones. A su favor, decimos, porque el resultado de una cinefilia dura –y heterodoxa- lo convirtió en un cineasta vertiginoso capaz de mezclar a Federico Fellini, Michael Powell y Búster Keaton con historias extremas llenas de tetas y triperíos.
“Frank tiene conocimiento enciclopédico de las cosas”, asoma, visiblemente cariñoso, Axel Kuschevatzky, el Lionel Messi de los productores argentinos y confeso mejor amigo. Y tiene razón: su cine es deforme, mugriento y demente pero siempre consciente de una cinemanía inacabable. Ahí, al costado de los engendros, nadando en un mar de sangre y órganos glandulosos, maridan, sin solución de continuidad, alegatos contra las drogas con ¡nudies-cuties! Y, sin ponerse colorado, en cada fotograma, regala un sinfín de influencias que parecen pop pero son rock. Entretanto, Henenlotter, desde su fundacional Basket Case (“debe ser la peor película de todo el festival”, comentó risueño en la presentación que dio en este BAFICI 16), viene dando cuenta de un postulado posible: siempre se puede ir más hasta el fondo. Es decir, su cine es más profundo que el shock por el shock mismo. Entonces, se encarga de incomodar, siendo él –la cita le corresponde a Kuschevatzky- “el tipo más civilizado del mundo”. Por eso, en sus cosmos posibles, todo convive con disconformidad: nada está en el lugar que merece. Sí, un tipo que baja línea a los toma líneas puede regalar, también, dos horas de go-go dancers sin remera agitando sus bubis al viento. Sino, acaso, hablando de cuestiones que no están en el lugar que deberían, vean a los personajes de Basket Case 3, que llevan –como si nada, allí su dulzura, allá su sensatez- brazos en lugar de ojos, ojos en lugar de brazos.
Asimismo, estiró hasta el límite la capacidad permitida de freaks en pantalla bajando el cuadro de oro de San Tod Browning. De manera que la zona de discomfort va agrandándose o achicándose según sus preferencias: uno puede olfatear que sus películas son, en algún punto, autobiográficas. Que, pese a que refieran a parásitos cerebrales, muestran el lado sensible de una sociedad abollada en todos sus costados. En rigor, Henenlotter decidió hacer películas con lo que el mundo, en general, desprecia. ¿Por ejemplo? Frankenhooker, donde el cine de género se entroniza en el cuerpo de una prostituta frankesteiana. No descoloca: “Tiene conocimiento de cine clásico, norteamericano, italiano, francés, de todos los países”, aporta Kuscheva. Así las cosas, su filmografía se sintetiza en posturas extremas. ¿Alguien gritó Brain Damage? ¿Con qué se come That’s Sexploitaition? Hay sangre, hay gente en bolas. Y una rápida visita a su entrada a Wikipedia en inglés lo señala como un hacedor de “comedias de horror”. ¿Su capital más evidente es Bad Biology? Es probable. Como también lo es que su ADN de bordes –acopió cuanto mugriento 8mm., 16mm. y 32mm. halló- lo lleve a convertirse, sin pasar nunca por los cánones establecidos (dato: odia con pasión a los Premios Oscar), en un cineasta trasgresor. Ni conformista, ni careta: un tipo que, después de despacharse con una investigación sobre Herschell Gordon Lewis (sí, abuela, “el padrino del gore”) puede mandarse a filmar una película donde no haya ni una sola teta, ni una sola gota de sangre. Y que aquello, dándole mil vueltas carnero al tendal de las cult movies, signifique transgredir.

Amigos son los amigos
Por Axel Kuschevatzky

Somos amigos desde el año 1994. De todos estos años de amistad, uno de nuestros grandes placeres en común es poder compartir una lectura del cine de mucha diversidad. Nos conocimos mediante Michael Weldon (el de Psychotronic Video), con quien me mandaba cartas. Él tenía un negocio en Manhattan donde vendía afiches, juguetes y películas. Quedé en que, cuando viajara, le iba a llevar pósters, afiches y cosas argentinas. Un día me llamó y me dijo que no le deje nada en el negocio, que lo había cerrado, que mejor se las lleve a un amigo. Me da un teléfono y un nombre: “Frank”. ¿Frank? Sí, Frank Henenlotter, el de Basket Case. Entonces fui y le dije: “¿Te puedo hacer una entrevista?”. Hicimos una nota de una hora y media en su casa. Desde entonces, cada vez que viajo a Nueva York, nos juntamos, vamos a almorzar juntos. Más de una vez, junto con Santiago Calori, Scooter McCrae y Frank nos tomamos un micro para ir a Chiller, una convención de cine de terror en Nueva Jersey. Así, con el tiempo, nos hicimos muy amigos. Incluso, vio la entrega de los Premios Oscar por mí el año en que ganó El Secreto de sus Ojos. Ahora vino a la Argentina. El otro día presentamos juntos Basket Case en BAFICI: se me hacía un nudo en la garganta de la emoción. Para mí, Frank, más que un amigo, es un hermano.

Querido Bukowski

Como digo yo, que dice un tipo en Internet que digo yo, Bukowski era "un tipo triste que quería ser querido". Como todos, ¿no?

Supuesto plagio de Samsung a Demián Rugna

Escribí un artículo sobre el supuesto plagio de Samsung a Demián Rugna para el Suple NO, de Página/12.

Se lanza una advertencia: la Tierra está en peligro, hay riesgo de invasión. La civilización se detiene. No hay amistosos ni mundiales, sólo este partido de partidos. Desde ahí, comienza a correr un conteo final: 10, 9, 8, 7, 6... Y a partir de acá, por si no fuera suficiente con su destreza marciana y su fisonomía de laboratorio, Messi se pone un traje biomecánico. Lionel Andrés Messi Cuccittini puede ser el salvador de nuestra raza. Seguro, enamorado de la victoria como siempre, se dispone a ganarle a su rival de turno: un convoy de enormes extraterrestres dispuestos a quedarse con el planeta Tierra. Okay, la pelota va a rodar pero Messi, el mejor jugador de fútbol de la humanidad, no está solo. El pánico no cunde porque, claro, a su lado están cracks de su altura: Iker Casillas, Radamel Falcao, Landon Donovan, Mario Götze y hasta Cristiano Ronaldo. Y este será el dream team encargado de defender al planeta ante unos alienígenas que aterrizaron -vía unas cápsulas intergalácticas- en unas canchas auxiliares y que -sí, no es joda- vienen por todo.

El fútbol es el deporte más bello del mundo, con o sin extraterrestres. De ser real, sería la amenaza más divertida que llegaría a la Tierra jamás. Por ahora, es sólo una fábula. Y este contenido fue llevado a la práctica por la marca Samsung, a través de un proyecto transmedia. ¿Un qué? Una historia de ficción contada a través de diferentes formatos o medios, como Internet, televisión, diarios impresos y demás. Lo novedoso es que van complementándose unos a otros. El dato: las películas tanques, hoy, se estrenan así, donde juegos y aplicaciones completan y amplían las historias troncales. El público se convierte en un agente activo de la historia.


Y este cuento de Messi, Cristiano y extraterrestres viene con una polémica: un cineasta argentino denuncia a la multinacional por plagio. Demián Rugna, director del film Malditos Sean!, dice que “en 2010 estaba buscando la forma de hacer una película que por otros medios sería imposible de financiar. Le busqué la vuelta y desarrollé una historia transmedia. En 2011 la registré y empecé a tocar determinadas puertas del ámbito empresarial para mostrar el proyecto. En una de mis pautas, lo que hice fue incorporar a Samsung como ejemplo de posible auspiciante”. La sorpresa de Rugna: “En noviembre de 2013 sale la primera puntita del proyecto, que arrancaba muy similar al mío. Ahí me puse en alerta”. La bomba: “A medida que fueron pasando las semanas, iba apareciendo casi de la misma forma a como lo había desarrollado yo. Ahí dije: me afanaron”. El cineasta denunció a Samsung Argentina por plagio. Fueron a una mediación y no se pusieron de acuerdo. Llegaron a una segunda instancia donde, a decir de Rugna, “ellos se deslindaron de todo”. En ese momento fue cuando el autor local decidió mediatizar el caso con unos videos virales que expandió usando las redes sociales. ¿Qué busca el director? En su boca: “Que se sienten a hablar los peces gordos conmigo. Que por más que sea argentino, el contenido lo inventé yo”. Entonces, comprobado, siempre que una pelota ruede, habrá tela para cortar. Y acá, además de pelotas, hay mucho más. La advertencia –con o sin riesgo de invasión- ya fue lanzada: la polémica arranca en 5, 4, 3, 2...

Artículo sobre Need for Speed

Escribí un artículo sobre la película de Need for Speed para el Suple NO, de Página/12.

Paul Walker no murió. Los puntos de contacto entre Need for Speed y Rápido y Furioso, está claro, son unos cuantos: sonidos de motores imposibles, millones de caballos de fuerza que empujan carrocerías nunca vistas, varones rústicos, chicas sexys que acompañan la cuestión, malos muy malos, rivalidades absurdas, carreras por aquí y por allá. No faltará el espectador que, ante tanta espectacularidad, diga “¡fuaaa!” o exclame “¡wooou!” pero por favor –por favor-, pase lo que pase, no le pidan a estas películas un verosímil. No lo tienen, tampoco tienen por qué tenerlo: es cine de carreras, se terminó.
Entre tanto ruido de caños de escapes, una es la pregunta que emerge después de tamaño golpe de efecto: ¿Hay vida después de Breaking Bad? Es que la (nueva) cara más famosa de la humanidad, la de Jesse Pinkman, la de Aaron Paul, protagoniza esta fábula veloz personificando a un Steve Mc Queen con campera de Drive en la que habla poco y hace mucho. Y sale airoso de todo, todo, todo. Hasta de cargar nafta en movimiento.

En su momento, Paul pasó por la entonces famosa serie Melrose Place y creyó que tenía su futuro resuelto. Su devenir no fue por ahí: luego de esa experiencia, estuvo seis meses desempleado. Naturalmente, no sucedió lo mismo post-metanfetamina y su boom catódico a nivel mundial. Finalizada Breaking Bad, no estuvo ni cinco minutos sin trabajar. Ring, ring, sonó el teléfono. Era Steven Spielberg ofreciéndole el protagónico de Need for Speed. Y por acá, con esta jeta conocida ocupando el primer lugar de todos los pósters y afiches, anda la respuesta de Disney (y, por extensión, de Electronic Arts) a esa leyenda popera y anabólica que es Rápido y Furioso. El link es directo, existe.

Parecen naves, son autos. Tres GTA Spano –googlear para creer- se lanzan en una carrera campo traviesa. Su velocidad llega de 0 a 100 Km/h en 2,9 segundos. Hay llantas, hay alerones: el gustito es a tuning. Son autos que parecen naves y su uso está prohibido en autopistas. Pasan, sin solución de continuidad, al resto de los bólidos –que no son competidores, son obstáculos en movimiento- como si allí no hubiera nada más que un montón de kilos de chatarra. Dos de ellos chocan, uno explota por el aire. La escena –crucial- pertenece a la película de Need for Speed pero bien podría ser de cualquiera de sus más de veinte versiones videojugabilísticas. O, incluso, de cualquier Rápido y Furioso.

La saga de videojuegos Need for Speed –que data de 1994 y ahora estrena su mejor versión, NFS: Rivals, en PlayStation 4, Xbox One, PC y otras- es conocida por sus persecuciones policiacas y sus carreras clandestinas. Y ahora, en cines, entroniza su efecto vertiginoso en los músculos de un par de muchachos rudos y en anatómicos fierros que vuelan por el aire. El olor al videojuego es fuerte en todos los fotogramas: mientras el biru, biru de la policía se hace presente, estos autos, literalmente, vuelan. La caricatura de Rápido y Furioso convive sin mayores problemas con la de Need for Speed: historias gomosas pero no por eso menos entretenidas.

En la ficción, Tobey (Aaron Paul) es un piloto callejero y mecánico especializado en muscle cars –la gema es el Ford Mustang Shelby GT 500, más sexy que cualquier culo Reef, Jennifer López, David Beckham o todo XVideos junto- que termina condenado a la cárcel por un crimen que no cometió. Al salir, tendrá un solo deseo: ajustar cuentas con el responsable de su injusto encarcelamiento. Así, se lanzará a una carrera por todo el país buscando venganza pero también redención.


Está claro que por un tiempo, cada vez que veamos a Aaron Paul, se reflejarán los rasgos del narco bueno –es un decir- de Jesse Pinkman. Sin embargo, de aquí en adelante, Paul tendrá una nueva responsabilidad. ¿Cuál? La de despegarse de otra figura que no es la suya pero que, en parte, se inspira, pispea, emula. Y el vientre de ballena de la cultura pop guarda un secreto bajo su triperío viscoso: Paul Walker no murió, vive ahora en Aaron Paul ¿Walker?